Rutas del desasosiego / Soledad Sevilla
14 mayo-31 mayo

Rutas del desasosiego

“El arte sirve de fuga hacia la sensibilidad que la acción tuvo que olvidar”, dice Pessoa, en El libro del desasosiego, ese espacio misterioso y sugestivo que empuja a Soledad Sevilla a la creación de sus Rutas del desasosiego. Esta pieza es, como sucede con frecuencia en su obra, la consecuencia de un eco que pervive en su memoria desde hace años, desde su primera lectura de ese libro, que ocupa en ella un amplio y profundo espacio mental. Es en marzo de 2016 cuando, movida por la intensidad emocional, la artista recorre Lisboa durante quince días, que después se traducirán en las quince cajas que componen la pieza.
Al llevar a cabo sus recorridos, transforma una idea que su imaginación ha alimentado durante largo tiempo, al fin, en experiencia. La subjetividad del heterónimo de Pessoa, Bernardo Soares, se proyecta hacia las generalidades de la vida y lo cotidiano, y sus emociones ponen un filtro a sus reflexiones. Como no podía ser de otra manera, de las reflexiones surgen los reflejos que contiene cada caja. A lo largo de quince días, quince rutas diferentes conducen a Soledad a la Baixa, durante las cuales la artista captura sensaciones e imágenes, evocando a Hamish Fulton, y superponiendo sus pensamientos a los de Bernardo Soares. Estaba reescribiendo las rutas, estaba haciendo física una huella que hasta entonces sólo había sido espiritual. Y de esta superposición mental surge la superposición del camino recorrido y su espacio vacío.
Sobre el mapa de Lisboa, cada ruta cobra su propia forma, que se convierte primero en una pequeña pieza de papel, troquelada para evidenciar sólo el camino, las calles. Más tarde, ya no son sólo esos entramados sino los espacios vacíos que dejan en el mapa los protagonistas en el interior de cada caja, y de los que obtenemos, además, una imagen especular. En esa imagen, la huella del recorrido es ahora una superficie reflectante de acero pulido y esmaltado que se refleja a su vez sobre el espejo y otorga al conjunto una dimensión espacial infinita. El camino se suprime una vez andado, pero destacar su ausencia lo hace más presente que nunca.
De la idea la experiencia, de la reflexión al reflejo, de la superposición mental a la superposición física, de la presencia a la ausencia, del exterior al interior, son todas transiciones u opuestos que se tocan, que hacen esta pieza tan coherente como profunda. A la muerte de Pessoa, se encontraron treinta mil documentos en un solo baúl. Las cajas donde se contienen los mapas tratan de guardar el espíritu de ese tesoro.
Carmen González Castro