Espejismo en Groenlandia / Álvaro Albaladejo
Enero-Marzo

En la obra de Álvaro Albaladejo (Granada, 1983) el ojo siempre está estallado. A través de una serie de tecnologías alucinatorias Albaladejo arroja la percepción contra sus límites. Con el fin de atacar el ojo, el artista introduce en sus esculturas una serie de dispositivos que alteran la aprehensión de la obra, provocando no solo extrañeza, sino incluso experiencias cercanas al vértigo y la desorientación. Esta centralidad del aspecto físico de la visión en la obra de Albaladejo está relacionada con una genealogía subterránea de la modernidad artística, aquella que va de la psicodelia al cine experimental, y que postula no solo que no existe una posición neutral desde la que aproximarse a lo visual, sino que, más bien al contrario, la falta de perturbación que presupone la observación distanciada está ya históricamente condicionada. De ahí que esta crítica radical de lo retiniano opere mediante la confrontación y la subversión de la experiencia visual normalizada. El ojo se abisma en las esculturas de Albaladejo fascinado por el entramado de formas espectrales y efectos ópticos. De este modo, asediada por paradojas y contradicciones, la mirada naufraga y, en el vértigo de la caída, el propio acto de ver se tematiza. En última instancia, lo que Albaladejo muestra al hacer estallar el campo visual es la frágil frontera que separa la realidad material de la psíquica. En este sentido, Albaladejo es un escultor no sólo del objeto percibido, sino de la percepción misma.