Arco ’12
febrero

Alejandra Freymann
Artista Destacado
Alejandra Freymann es una artista mexicana nacida en Xalapa en 1983, que reside en España y
que cursó sus estudios de BB AA en Cuenca.
Su primera exposición en Art Nueve fue en 2010
Para su corta edad posee un lenguaje propio que revierte en una actitud diferente hacia la
pintura, muy intimista y llena de relatos donde el color y la sugerencia cobran protagonismo,
delineando a micro personajes que portan el peso de la narración.
Para Abril de 2012 prepara una intervención en La Casa Encendida y también en ese mes junto a
Juan Zamora realizará un proyecto común en el Museo ABC.
En la obra de Alejandra Freymann, una sutileza se advierte en el modo de articulación de
las historias y los significados de su pintura. Pequeñas historias sutiles, mínimas, a veces
imperceptibles, que sin embargo están cargadas de significado y sentido. Historias perturbadoras
y dramáticas, en el ámbito de lo onírico y lo mágico, que, a pesar de su aparente pequeñez,
condensan tiempos y espacios psíquicos y dan cuerpo a grandes e inquietantes dramas. Como
si se tratase de microrrelatos, la pintura de Freymann presenta la frase justa y precisa, en la que
nada falta y nada sobra.
La historia reducida a sus mínimos elementos narrativos, con una apertura hacia el espectador
–precisamente por esa falta de evidenciación antes mencionada–, que tiene que completar las
historias o darles un sentido, proyectando su imaginario e intercediendo con lo planteado en el
cuadro, estableciendo una relación empática con lo pintado para la que, desde luego, es necesaria
la atención y la demora.

Prudencio Irazábal
(Álava 1954)
La atención y demora es necesaria en la experiencia estética y perceptiva que propone la obra de
Prudencio Irazábal. Una obra pictórica que, a través de una abstracción cromática inserta en la
tradición de la pintura moderna, pero consciente de su evolución contemporánea, reflexiona sobre
la luz, el color y la percepción localizada. Dicha reflexión se caracteriza especialmente por un proceso
de ocultación y veladura de las diferentes superficies pictóricas, pero también por la presencia de
lo brumoso y el desenfoque, que acontecen como una resistencia a la visión fija y estable de los
regímenes de visión hegemónicos. Frente a esa estaticidad de lo limitado y lo claro, Irazábal propone
una movilización del espectador a través de la i-limitación de los estratos cromáticos. Un uso de
lo brumoso y lo difuminado, pero también del destello y el brillo, que caminan hacia una poética
en torno al deslumbramiento, al toque de luz y al destello. Y todo lo que esto conlleva. El destello,
que mancha la imagen, que la convierte precisamente en imagen y cuestiona su transparencia. El
destello, que introduce una temporalidad en la imagen. Un punto de luz transitorio que lo moviliza
todo, pero que también nos hace consciente de nuestra posición ante la obra.

Pablo Genovés
(Madrid 1959)
En la obra de Pablo Genovés, la fotografía se encuentra, por supuesto, en ámbito de lo sutil. Una
sutileza a la que se llega, no a través de la minimalización y la reducción, sino a través del detalle y
el trabajo con la sutura de elementos que pertenecen a contextos diferentes. Pero sobre todo, la
sutileza se encuentra en el modo de articulación de espacios y tiempos diferentes que hacen efectiva
la presencia de lo que Hal Foster ha llamado “lo incongruente”, la puesta en cuestión de lo esperado.
Las fotografías de Pablo Genovés presentan situaciones, momentos, escenarios imprevisibles,
inesperados, escenarios apocalípticos, pero también imágenes sublimes del desastre. Espacios y
situaciones espectrales de un futuro por llegar. Pero un futuro que, curiosamente, se muestra como
un “futuro anterior”, como si se tratase de una arqueología, un mundo soñado por el pasado. Se
produce, de este modo, un cruce de tiempos que despista e inquieta al espectador. Pasado, presente
y futuro colisionan y se solapan para dar como resultado una imagen ruinosa del futuro. Espacios
diferentes y tiempos diferentes. Realidades, en todo caso, que colisionan y que provocan en el
espectador una sensación de inquietud. Una sensación derivada de la pregunta que uno no cesa de
hacerse ante esas imágenes. ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo dar sentido a lo que hay frente a nuestros
ojos? Sin duda, el sentido y el significado se nos escapan. Nadie sabe el por qué de las imágenes, por
lo que puede decirse que las obras ponen en escena una lógica del enigma y el misterio.

Juan Asensio
(Cuenca 1959)
La temporalidad de la percepción, el reflejo, la tersura y la tactilidad de la obra aparecen, en cierto
modo, en las piezas escultóricas de Juan Asensio. Sus formas abstractas son siempre imposibles de
percibir como formas estables. Rompen los esquemas mentales a través de los cuales adecuamos
el conocimiento a la experiencia. Sus superficies pulidas y resbaladizas hacen imposible cualquier
visión estable de las obras, que parecen escaparse constantemente. Esa ruptura de lo inalterable
a través de las superficies que casi parecen evanescentes y móviles, pero que sin embargo son
sólidas y contundentes, requiere, por supuesto, una sutileza y una laboriosidad difíciles de
lograr. Atención, cuidado, trabajo minucioso y delicado. Sutileza y elegancia. Formas surreales
que recuerdan a los objetos de Giacometti o incluso a las imaginaciones de Tanguy, formas que
no tienen su correspondencia en el mundo real y que están más cerca de la topología que de la
topografía. Espacios y transiciones que son casi imposibles de representar. Y que, precisamente por
eso, parecen escapar constantemente a la espacialidad en la que se sitúan. Una torsión espacial
que mantiene con el espectador una relación paradójica y contradictoria, un desajuste imposible
de salvar que hace que uno pretenda una y otra vez entrar en el ámbito de la obra, pero que jamás
consiga llevársela de su territorio.

Javier Pividal
(Cartagena 1973)
Javier Pividal es un artista multidisciplinar. Su obra ha transitado por los terrenos del vídeo, el
dibujo, la fotografía e incluso, como ahora, el objeto.
A través de todos estos campos, ha ido configurando un discurso que ha girado en torno a varios
temas que tienen como eje central una visión del particular sujeto contemporáneo: descentrado,
inquieto, residual, en un proceso de construcción constante de su intimidad. Para ello, ha
enarbolado una poética del fragmento, de lo sutil, lo neutro, que ha puesto en obra un proceso
de virtual disolución de la visualidad moderna, un intento de presentar en todos los casos un
modelo de visión alternativo a los regímenes visuales hegemónicos que operan en el ámbito del
espectáculo. La sombra ha sido, en este sentido, su estrategia maestra. Un régimen de sombra
que se opone al régimen de deslumbramiento perpetuo en el que estamos sumidos.
Cada una de las obras presentadas está intervenida con un poema que es una dedicatura encriptada