Algunos movimientos del todo innecesarios.
Septiembre- noviembre

“¿BASADO EN HECHOS REALES?”

Notas acerca de la exposición “Algunos movimientos del todo innecesarios” Galería ArtNueve. Murcia

Aquellas películas que declaran al comienzo que su guión está basado en hechos reales ( en casa las llamamos ”películas de hundir carreras”), consiguen que salga corriendo del cine o me suma en un profundo sopor que inevitablemente acabará convirtiéndose en un larguísimo sueño de consecuencias fatales. Tras dormir casi una hora y media bajo el rumor de “los hechos reales” me despierto deprimido y con dolor de cabeza, justo el efecto contrario que debería tener una buena siesta. Efecto parecido tienen sobre mi aquellas obras de arte que citan literalmente la realidad. “ El hombre no soporta demasiada realidad”, T.S. Eliot. La realidad, en mi caso, me proporciona los elementos que necesito para la creación de una ficción, creo que es en la ficción donde el arte tiene algo que aportar. Su objeto ha de ser la verdad, del tipo que sea, pero por definición, es a la fuerza una mentira. Me da la sensación, así,  de aumentar la longitud de la zancada. El medio  con el que habitualmente trabajo, la fotografía, me permite, sin embargo, ser muy preciso a la hora de acumular detalles ,con la máxima exactitud, del mundo real ( esa acumulación de detalles exactos sacados de la realidad  e insertos en una ficción, me recuerda a James Joyce, el Ulises es una enorme obra de arte)

Al comenzar a pensar en estas notas, la idea de contingencia me venía una y otra vez a la cabeza, ya no sólo por la división escolástica entre ser contingente y ser necesario, si no por el galimatías entre falta de necesidad y posibilidad. Ser contingente es el modo de ser de lo que no es necesario ni imposible, es decir innecesario y posible, aquí empieza el lío. Se puede aplicar a estados de cosas, hechos…..proposiciones. La unión de ficción, falta de necesidad y posibilidad crean un tipo de embrollo que siempre me ha gustado, me parece que tiene un tipo de humor que produce un pellizco en el cerebro que, sin llegar a conclusiones claras, acaba en una emoción, un cierto placer estético. Me ocurre de manera parecida al disfrutar de ciertas obras de arte como Las Meninas de Velazquez, algunas piezas cortas de Beckett, las sonatas para piano de Beethoven….ese pellizco se produce y suele ir acompañado de necesidad de acción ( hacer) y de una suave y amable melancolía.

Esa suave y amable melancolía, con un cierto sentido del humor, el amor al disparate, la exageración contenida ( como el rostro imperturbable de Buster Keaton), la repetición, es decir, ir creando nuevas imágenes muy parecidas entre si, como el recitado de los salmos, son algunas características de mis trabajos. Todas mis obras comparten la idea de negar el medio ( fotográfico en este caso), hacer que parezca verosímil algo largamente construido, de nuevo aparece la ficción ( no narrativa, en mi caso), y la ficción tiene que ir acompañada de una tendencia  hacia lo absurdo, que me gustaría llamar nihilista, seguramente tiene algo de existencial pero sin ese aroma pesado y deprimente, como de habitación sin ventilar, que tiene esta corriente filosófica. No puedo decir que sea alegre, pero al pretender juego y humor, tampoco puedo decir que no lo sea. Ambiciona cierta verdad, otra vez, del tipo que sea.

Matar el tiempo es un problema prioritario.

En esta serie de imágenes y esculturas la idea de compás de descanso (un tiempo muerto entre ritmos, “ intento bailar entre el compás” decía un buen amigo hace tiempo, mientras se movía de manera extraña, muy rápido, muy concentrado) es importante, se trata de un tiempo muerto entre ritmos, de movimiento inútil entre otros que si están provocados con un fin práctico, medida para NADA, de ahí el título de la serie y la exposición “ Algunos movimientos del todo innecesarios”.

Cada mañana doy gracias por mi absoluta falta de imaginación y fantasía, por la ausencia de alegorías y metáforas de mis obras. Es muy difícil resistirse al sentimentalismo. La mayoría de las ideas fracasan. El artista ( palabra  que en castellano designa a cantantes de copla, de música “pop”, a modelos y empresarias, a mujeres y hombres originales en su manera de comportarse, a peluqueros, a estilistas, a vecinos que tratan de ser descubiertos como genios por idear una definitiva campaña de publicidad para una bebida de gran consumo, a gente con ideas, con muchas ideas, y además a otros que se dedican a las artes plásticas, a la literatura, a la música seria, a la arquitectura seria, al teatro serio….en fin, es una palabra con demasiadas acepciones) es alguien que se atreve a fracasar como nadie más se atreve a fracasar.

Volviendo a las películas de hundir carreras, si los hados me llevan a ver íntegramente una de esas películas ,basadas en hechos reales, tengo que reconocer que me encantan sus finales, cuando en los créditos de salida se nos informa acerca del destino de sus protagonistas: el villano o la villana ( muchas veces es una mujer la que trata de hundir la carrera  de todos por despecho o simplemente por problemas psiquiátricos serios que nadie conocía hasta entonces) se pudre en un penal de alta seguridad o en un manicomio, aquellos cuyas carreras fueron hundidas injustamente, no sólo las han recuperado, si no que viven desahogadamente  en algún lugar con buen clima y son moderadamente felices. En las películas de “hundir carreras” de primer nivel nos informan incluso de que ha sido de los personajes secundarios, una delicia.

Para terminar un latinajo, de Virgilio: “CLAUDITE IAM RIVOS, PUERI, SAT PRATA BIBERUNT”. “Cerrad las acequias, muchachos, que los campos ya han sido saciados”

Juan de Sande

Bilbao, 30 de Agosto de 2013