‘Otro Doble Hermético’

Tenemos el placer de informaros de que este jueves 26, de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 h, inauguramos Otro doble hermético. Un proyecto trabajado de manera colectiva entre el comisarioJesús Alcaide y cinco artistas de nuestra galería: Álvaro Albadalejo, Pablo Capitán del Río, Manuel M. Romero, Javier Pividal y Sergio Porlán.

En 1992 Manel Clot, comisario de exposiciones y crítico de arte, fundamental para conocer las transformaciones de las prácticas artísticas que tuvieron lugar en el contexto español en la década de los años ochenta y los primeros años del siglo XXI. Inauguraba en el CAAM (Centro Atlántico de Arte Moderno en las Palmas – Islas Canarias) la exposición Historia natural. El doble hermético, una lúcida exposición sobre los nuevos dispositivos de la subjetividad y las maneras en las que el arte se contaminaba de la experiencia en un complejo entramado de pliegues y veladuras.

En 2017, desde la Galería Artnueve y también con Jesús Alcaide como comisario realizamos otra exposición que llevaba por título In ictu oculi y que planteaba una relectura-homenaje a otra exposición que en 1992 se convirtió en hito dentro de la poco estudiada historia de las exposiciones en el territorio nacional, Los últimos días de Jose Luis Brea.

Brea y Clot. Dos faros que iluminaban un océano que separaba ambos proyectos: Los últimos días y El doble hermético. Dos reflejos de una luz que iluminaba y revelaba, nunca cegaba, la del ejercicio curatorial como un despliegue del pensamiento crítico.

Trabajando de manera colectiva entre Jesús Alcaide y cinco artistas de nuestra galería: Álvaro Albadalejo, Pablo Capitán del Río, Manuel M. Romero, Javier Pividal y Sergio Porlán, ‘Otro doble hermético’ se compone de una serie de trabajos que se han ido construyendo en dos tiempos, presentando obras realizadas por los artistas años atrás y otras realizadas ex profeso para esta exposición, que se unen por ese mismo hilo invisible temporal, ese paralaje hermético sobre el que se asienta el proyecto.

Otro, diferente, que no es lo mismo. Doble, que no es uno, que se despliega. Hermético, opaco, complejo. Una exposición que se refleja. Un eco. Un recuerdo. Un homenaje. Una relectura. Una correspondencia. Un rumor. Otro doble hermético. In memoriam, Manel Clot.

Os esperamos a todos, será un placer recibiros. 

Otro doble hermético forma parte de la iniciativa RUT-ART/visualizARTE del Instituto de las Industrias Culturales y las Artes.

Álvaro Albadalejo

Nuestro artista Álvaro Albadalejo nos sorprende con esta exposición: Medianoche después del desierto.

El cactus hace referencia a los estados alterados de conciencia, una alusión directa a la mescalina alucinógena que puede encontrarse en varias especies de esta familia. Vegetal próximo a lo mineral y lo inorgánico, que se mueve en el territorio de los vivos a la vez que pertenece de algún modo a la metafísica de los muertos, del fósil, de la momia o la piedra.

Se puede visitar en sala de exposiciones Santa Inés, Sevilla, hasta el 22 de noviembre de 2020.

Rainer Splitt

Nuestro artista Rainer Splitt realiza una exposición individual en la Sala Verónicas : Chromotopia, que nos muestra los límites difusos entre el concepto pintura y escultura.

La exposición está comisariada por Mª Ángeles Sánchez Rigal (directora de Artnueve), y en ella podemos disfrutar de un espectáculo de reflejos, color y formas sinuosas en los que la arquitectura de la sala Verónicas toma protagonismo, como si se tratase de un marco suntuoso que el artista gestiona e integra como el elemento central de su propuesta. Grandes vertidos de color negro colonizan la planta de la iglesia, que queda reflejada en la superficie de la pintura, duplicada a modo de espejo, como una caja de resonancia que amplifica su carácter simbólico. La ambigüedad de estas grandes superficies brillantes alude a un origen indeterminado, no podemos saber de dónde brotan, parece que manaran desde un lugar temporal, más que físico, desde un futuro apocalíptico a camino entre lo orgánico y lo artificial. Al igual que en las piezas donde la pintura desborda los límites del soporte, el espacio actúa como una arquitectura para la pintura, un contenedor que es un lugar histórico, connotado, que queda alterado definitivamente.

La riqueza que el artista manifiesta en este trabajo, junto con la lucidez del uso la forma y del color, hace que cada espectador encuentre referentes de un mundo ambiguo, mezcla de naturaleza y cultura, un mundo viscoso, esplendente y misterioso que, como la pintura, se desliza inefable, incomprensible a veces pero que nos habla del secreto poderoso de la piel y de la superficie. 

Santiago Reyes

Santiago Reyes participa en la exposición online de la Galería Goodman: La courte échelle (“la escalera corta”), que es un modismo francés que significa “dar una mano a alguien”.

La exposición en línea está comisariada por los artistas Yto Barrada, Carlos Garaicoa y Mateo López en un momento en que la colaboración entre los diversos rincones del mundo del arte es más importante que nunca. Barrada, López y Garaicoa han seleccionado obras de nueve artistas emergentes procedentes del Sur global, cuyo trabajo siguen y apoyan.

La courte échelle marca la cuarta edición de In Context, una iniciativa curatorial en curso, lanzada en 2010 en respuesta a que Sudáfrica acogió la Copa Mundial y se convirtió temporalmente en “hogar” del mundo. Un hilo conductor que recorre cada edición se refiere a la explotación de las tensiones entre el lugar y el cuerpo. Esta cuarta edición es una oportunidad para ver obras curadas en un momento sin precedentes en el que el cuerpo ha sido “encerrado”, nuestro “lugar” en el mundo repentinamente restringido a nuestro hogar dentro de una sola región.

El motivo de la escalera que lleva hacia arriba implica directamente al cuerpo y su lugar dentro de una jerarquía social: está el cuerpo que actúa como escalera improvisada y el cuerpo que se equilibra en la parte superior para alcanzar un peldaño más alto. Las obras de los artistas que se incluyen sugieren un acto de salto, animando al público a proyectarse en un “otro lugar”, a negociar esferas de otro mundo y a cuestionar la integridad estructural de las formas y cómo éstas podrían llevar o soportar, y de varias maneras no soportar, el cuerpo.

ARCO 2020

El 13 de Enero de 2017, a los 48 años, el escritor, crítico musical y pensador Mark Fisher decidía quitarse la vida en un acto último de llevar hasta las últimas consecuencias aquella pregunta que nos lanzaba desde uno de sus más conocidos textos, “Realismo capitalista. ¿no hay alternativa?”.

Para Fisher no la había, y a lo largo de diez años entre artículos en revistas, entradas en su blog o publicaciones en diversos medios no había estado escribiendo más que notas sobre la depresión y anuncios velados sobre su futuro plan de escapada de este mundo, como su admirado Ian Curtis. Aquí están los hombres jóvenes, con el peso sobre sus hombros. 1

Tal y como Fisher escribía en “La lenta cancelación del futuro”, ese peso sobre sus hombros tenía mucho que ver con ese incompleto de la modernidad, con el impulso progresista de las vanguardias hasta un punto de no retorno, un bolsón, un vacío, un no lugar desde el cual ya no podemos avanzar más.

En el marco de este texto, marcado por la influencia de Bifo, Fisher introduce el concepto de hauntología que Derrida acuñó en su libro “Espectros de Marx”. Asediar no quiere decir estar presente, y es preciso introducir el asedio en la construcción misma de un concepto. Según esta concepto o juego de palabras con la noción de ontología, Fisher nos dice que “todo lo que existe es posible únicamente sobre la base de una serie de ausencias, que lo preceden, lo rodean y le permiten poseer consistencia e inteligibilidad”.2

Asi la hauntología no sería otra cosa que la manera en la que los espectros de otros tiempos van construyendo la propia noción de ser en este momento, no como una nostalgia, ni como una relectura tal y como se hiciera en ciertos discursos y manifestaciones postmodernas en los ochenta, sino como una investigación en los vacíos que el proyecto moderno dejó, el todavía no de los futuros que el modernismo popular nos preparó para esperar pero que nunca se materializaron.
Deseo de ser forma se concibe como un proyecto de diálogo entre los trabajos de Pablo Capitán del Río y Javier Pividal. En las obras de los artistas presentes en este proyecto de la galería Artnueve se pone en juego un desplazamiento de tiempos, una confluencia con los espectros de aquello que nunca pudo llegar a formalizarse. Como escribía Fisher, se cristaliza un deseo de ser forma, sobre el que se construye una lógica de un presente incierto como el nuestro.

El trabajo de Pablo Capitán del Río subvierte la idea de lo científico como motor de progreso para, a partir de sus investigaciones sobre diferentes fenomenologías de lo natural, construir objetos y elementos cuya apariencia esquiva una definición conceptual, asediando la forma, orillando en ese lugar otro que muchas veces no pertenece al de la lógica, sino al propio de la poesía o la patafísica, buscando la extrañeza de lo cotidiano. Doblar servilletas puede servir como un acto constructivista.

Como si de un hiato entre lo real y lo simbólico en el que se construye la producción artística contemporánea se tratara, el trabajo de Javier Pividal reflexiona sobre la propia visibilidad del lenguaje, su transparencia y opacidad, así como su temporalidad, persistencia o caducidad, a partir de construcciones escultóricas, imágenes e instalaciones en las que las referencias a diferentes pensadores, poetas y cineastas van tramando una compleja celosía llena de interrogantes y vacíos. ¿Por qué durar es mejor que arder?.
Número y lenguaje, formas y vacíos, expectativas y proyecciones configuran un territorio de trabajo en el que se ponen en juego las producciones de sentido que determinan el panorama de un tablero habitado por los fantasmas de aquello que pudo ser y no fue, un futuro presente, un pasado por reactivar.